domingo, 10 de enero de 2016

Realidad vs ficción

Recuerdo que, cuando tenía once años, escribí mis primeros poemas (de amor). Mi amor existía, el de ella no sé, eso que llaman amor platónico. Tuve la (des)dicha de mostrarlos en un curso del colegio. Mi profesora, al leerlos, no creyó en mi autoría. Era obvio: ¿cómo alguien, que no ha vivido el amor, puede escribir sobre ello? Hay que sufrir, desgarrarse (eso que los adultos llaman experiencia). Pero en este caso discrepo: la ficción supera a la realidad.
Eyan

Feliz día de los inocentes

Mis elecciones políticas reflejan, en gran medida, la misma situación que mis relaciones amorosas: equivocaciones que tienden a la decepción y al fracaso.
Si tan solo todos los días fueran como los días de los inocentes, diría: estoy segurísimo que es el mejor candidato(a)... o, ¿quieres estar conmigo? Me basta un día para com(probarte).
Todo sería más fácil si la vida fuera un ensayo, un simulacro, una broma pesada -o no tan pesada- que se desvanece, fácilmente, con el bullicio de las carcajadas.

Eyan

jueves, 19 de noviembre de 2015

El espejo transparente

-Me estoy desenamorando.
-Y yo aburriéndome de ti.

-Me desvelé más de una noche para descubrir las profundidades de tu alma.

-Solo en mis sueños consigo mantenerme a tu lado.

-Pero tu alma se desvanece con el sonido del alba.

-Ningún despertador logra interrumpir mi falsa esperanza.

-Mientras más ajena me fuiste,

más te quería.
-Mientras más te sincerabas,
más me conmovías.

-Pero el misterio se cansa de estar escondido,

se ahoga con su propio aliento:
el sabor amargo de un café sobrepasado.
-Encontré tu tesoro y lo despilfarré fácilmente,
la verdad escasea pero se agota rápidamente.

-Eras única, sí.

Tu inconsciente era simulación de tu yo consciente,
una herida creada por ti misma
que no causaba misericordia.
-Detrás de tu máscara vi a un ser especial,
fui la única que me di cuenta,
pero ya me cansé de lo extraordinario: 
no pretendo ser yo el espejo de tu alma ni de tu retrato.

-Mientes como cuando los perros ladran de noche,

por las puras,
eco sin ruido,
sol que no quema.
-No quiero tu ingenua honestidad eterna,
el agua pura se contamina fácilmente,
mas el petróleo se nutre de la desdicha ajena,
sobrevive de los muertos,
aprende y camina.
Quiero que seas más que eso,
no quiero simpleza:
contigo no me siento realmente perdida.
-Y yo contigo todavía no me encuentro,
aunque seas mi única alegría.



Eyan

lunes, 28 de septiembre de 2015

Egoísmo y amor a sí mismo

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Biblia

Por Erich Fromm

Antes de comenzar la exposición del aspecto psicológico del egoísmo y del amor a sí mismo debe recalcarse la falsedad lógica del concepto de que el amor por los demás y el amor por uno mismo son recíprocamente excluyentes. Si es una virtud amar a mi prójimo como ser humano, entonces debe ser una virtud –y no un vicio- amarme a mí mismo, puesto que yo también soy un ser humano. No existe ningún concepto del hombre en el cual yo mismo no esté incluido. Una doctrina que proclame tal exclusión, prueba, por este hecho, ser intrínsecamente contradictoria. La idea expresada, en la Biblia, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, implica que el respeto por la propia integridad y singularidad, el amor y la comprensión de uno mismo no pueden ser separados del respeto, el amor y la comprensión de otro individuo. El amor por mí propio ser está inseparablemente vinculado con el amor por cualquier semejante.
Hemos llegado ahora a las premisas psicológicas básicas sobre las cuales se levantan las conclusiones de nuestro argumento. En términos generales esas premisas son las siguientes: no solamente otros, sino nosotros mismos somos el “objeto” de nuestros sentimientos y actitudes, las actitudes hacia otros y hacia nosotros mismos, lejos de ser contradictorias, son básicamente conjuntivas. Respecto al problema que estamos exponiendo, esto significa: el amor por otros y el amor por nosotros no es una alternativa. Por el contrario, una actitud de amor hacia ellos mismos se encuentra en todos aquellos capaces de amar a otros. El amor, en principio, es indivisible en lo que se refiere a la conexión entre “objetos” y el propio ser. El amor genuino es una expresión de productividad e implica cuidado, respeto, responsabilidad y conocimiento. No es un “afecto” en el sentido de estar afectado por alguien, sino un esfuerzo activo por el desarrollo y felicidad de la persona amada, arraigado en la propia capacidad de amar.
Amar es una expresión del poder de amar, y amar a alguien es la actualización y concentración de esta capacidad respecto a una persona. No es verdad, como lo podría dar a entender la idea del amor romántico, que exista solamente una persona en el mundo a quien se pueda amar y que la gran oportunidad de la vida es hallar a esa persona única. Ni es verdad tampoco que al encontrar a esa persona el amor por ella determine el retiro del amor a otras- El amor que únicamente puede sentirse hacia una sola persona demuestra, por el mismo hecho, no ser amor, sino una vinculación simbiótica (…).
Si queda admitido que el amor por sí mismo y el amor por otros es, en principio, conjuntivo, ¿cómo explicamos el egoísmo que obviamente excluye todo interés genuino por otros? La persona egoísta está únicamente interesada en sí misma, desea todo para ella, no siente placer en dar, sino sólo en tomar. El mundo exterior es contemplado únicamente desde el punto de vista de lo que pueda extraer de él; carece de interés por las necesidades de otros y de respeto por la dignidad e integridad. No puede ver más allá de sí misma; juzga a toda persona y cosa desde el punto de vista de la utilidad para ella; es básicamente incapaz de amar. ¿No prueba esto acaso que el interés por otros y el interés por sí mismo son una alternativa inevitable? Esto sería así si el egoísmo y el amor a sí mismo, lejos de ser idénticos, son realmente opuestos. La persona egoísta no se ama a sí mismo demasiado, sino muy poco; en realidad se odio. Esta falta de afecto y de cuidado para con ella misma, que es solamente una expresión de su falta de productividad, la sume en un estado de vacuidad y de frustración. Es necesariamente infeliz y está ansiosamente interesada en arrebatar a la vida aquellas satisfacciones cuya obtención ella misma obstaculiza. Parece preocuparse demasiado por sí misma, pero en realidad hace solamente un vano intento por ocultar y compensar su falta de cuidado para consigo misma. Freud sostiene que la persona egoísta es narcisista, como si hubiera retirado su amor de otros y lo hubiera vuelto hacia su propia persona: Es cierto que las personas egoístas son incapaces de amar a otros, pero tampoco son capaces de amarse a sí mismas.
Es más fácil comprender el egoísmo comparándolo con el interés exagerado que por sus hijos muestra una madre dominante y excesivamente solícita. Si bien cree conscientemente que ama en particular a su hijo, tiene, en realidad, una hostilidad profundamente reprimida hacia el objeto de su interés. Está interesada en exceso, no porque ama mucho a su hijo, sino porque tiene que compensar su falta de capacidad para amarlo.



Fuente: FROMM, Erich. Ética y psicoanálisis. México, D.F. FCE. 2012. Pág. 142-145. 

viernes, 28 de agosto de 2015

Si no eres tú, ¿entonces quién? Si no es ahora, ¿entonces cuándo?

"Si no eres tú, ¿entonces quién? Si no es ahora, ¿entonces cuándo?"
-Hilel el anciano

Si estás triste, sonríeme.
Si te sientes solo concurre a un millón de fiestas.
Si necesitas amor, ama.
Si te aburre tu trabajo esfuérzate en hacerlo impecable.
Si odias a alguien, trátalo bien.
Y si después de todo esto sigues sintiendo un gran vacío:
bienvenido al siglo XXI,
donde los problemas no se resuelven de raíz.

Como una vez escuché decir a una chica en un taller:
Pastillas para el dolor de cabeza.
Pastillas para las preocupaciones.
Pastillas para la depresión.
Pastillas para la impotencia.
Pastillas para el aburrimiento.
Pastillas para la felicidad.
¡Santo remedio!

Porque no basta con sonreír para ser feliz,
y que el sonido estrepitoso de una música extravagante
no impedirá callar la agonía y el desgarro de tu voz interior.
La fiesta es un desahogo, un volver a empezar –como dijo un gran escritor-,
mas lamentablemente, siempre volvemos a lo mismo:
un círculo vicioso, un laberinto sin salida.

No basta amar si no lo has hecho contigo mismo.
Que no hay mejor amor que el que se experimenta desde tu soledad:
empezar a hacer las cosas que más te gustan.
Que el halago de tus jefes, las recompensas y el reconocimiento
no aliviarán tu tensión acumulada: que sigas odiando tu trabajo.
Que mientras trates mejor a la persona a quien más odias,
más odio tendrás hacia ti mismo.
Que pretender que tienes muchas amantes y un millón de amigos
no te hará una persona más interesante.
Que no hay persona más interesante que aquella que se interesa verdaderamente en algo.

Cómo no sentirte vacío si te han robado tus verdaderos intereses,
Cómo no sentirte vacío si tus propias decisiones no son tomadas en cuenta.
Cómo no sentirte vacío si nunca te han enseñado lo que es la plenitud.
Cómo no sentirte vacío cuando el mundo calla tu hambre de libertad.
Que uno no puede vivir sin comida, eso es verdad, pero que uno puede sobrevivir para siempre soportando el hambre espiritual, lamentablemente, eso también lo es.

La soledad me ha enseñado a estar en silencio,
conversar conmigo mismo, estar a solas.
Una vez resuelto este punto, mi voz, paradójicamente,
me permite manifestarme en voz alta.

Como dijo un filósofo,
no hay batalla más difícil que aquella en donde uno se confronta consigo mismo,
después, la batalla contra los demás se convierte en una tarea sencilla.
Que el camino para ser feliz, es un camino de dificultades y altibajos,
allí empieza la verdadera batalla.

Tú pensaste que este camino iba a ser más sencillo,
pero como dijo un pensador, si así fuese,
¿por qué la mayoría no lo ha conseguido?

¿Acaso no crees que las cosas más bellas necesitan ser conseguidas con valentía?

Eyan

viernes, 5 de junio de 2015

Morir de amor

-¿Por qué fumas? -me preguntó la inquilina del piso de arriba, extrañada de verme fumar a tempranas horas de la mañana-, te vas a hacer daño, puedes morirte.
-Porque me gusta una chica -respondí.
-¿Y eso qué tiene que ver con el cigarrillo? - preguntó con extrañeza.
-Mucho, le dije-. Porque a los dos los he intentado dejar/olvidar una y otra vez... pero he fracasado, así que este es el único momento del día donde justifico mis gustos culposos.

Ella se quedó en silencio por unos segundos y vio que mi cigarrillo se consumía de a pocos.

-¿Me invitas uno? -preguntó con timidez.
-Nunca te he visto fumar -me preocupé de su reacción-. ¿No tienes que ir a trabajar?
-Sí, pero... -se quedó callada, sus palabras se perdieron en el silencio.
-Te entiendo -le dije para tapar el silencio que nos ponía más vulnerables-. Toma, aquí tienes... es hora de ahogarnos en el humo y en nuestras propias penas.

Eyan

domingo, 31 de mayo de 2015

No sé si estoy despierto o dormido

Es tiempo de decirte adiós,
como cuando caen las hojas en otoño
después de un verano inolvidable.

Los recuerdos se hacen cada vez más lejanos,
antes eras instante y eternidad,
luego te convertiste en segundos, minutos, horas y días,
ahora eres olvido que regresas de manera impredecible,
cuando se te da la gana,
especialmente en esos momentos vacíos,
de silencios ininterrumpidos,
emerges como las burbujas de agua caliente
del fondo del océano,
un instante que enloquece pero que desaparece al mismo tiempo.

Estoy más tranquilo,
desapareces involuntariamente,
ya no pongo todo mi esfuerzo para olvidarte,
simplemente me distraigo,
creo que ya te olvidé
y he vuelto a ser el mismo.
Los días son normales,
las preocupaciones cambian:
¿Dónde puedo conseguir una deliciosa taza de café?
¿Qué voy a almorzar hoy?
¿Qué será de mi vida?
¿Hacia dónde voy?

Eso es bueno, me concentro en mí,
te dispersas como polvo de estrellas,
no te veo, pero sigues allí, en mí.

Pensé que te había olvidado,
sí, yo creo que estoy en lo cierto,
mas cuando duermo...
¡sueño lo que olvido despierto!
y vivo lo que siempre quise soñar:
estar contigo.

Pensé que te había olvidado,
yo creo que sí,
pero todavía te sueño,
los sucesos se vuelven más sentidos que en la realidad,
te miro y me sonríes: sonreímos,
copiamos nuestros gestos,
nos robamos el uno al otro,
te siento más cuando sueño contigo:
despierto asustado, llorando, arrepentido y molesto
porque pensé que te había olvidado.
No es bueno despertarse con la alarma del corazón abierto.

¿Qué son los sueños?
¿Acaso no es la nada?
¿La no acción?
¿La fantasía y la imaginación?
No lo sé,
pero te siento tan real que pensé que te había olvidado,
no sé si estoy despierto o dormido,
mas yo le hago caso a mis sueños,
mis sentimientos dormidos,
porque cuando duermo estoy ausente,
y es el único momento donde mi ausencia
y tu ausencia se juntan por siempre,
un segundo que se hace eterno.

¿Por qué no te olvido en mis sueños?
¿Es necesario utilizar mi voluntad por estos rincones?
¿Cambiar mis sueños, eliminarte?
¿Acaso no puedo soñar/vivir en paz?
¿Por qué te extraño y te sigo amando en mis sueños?
¿Por qué no puedo ser libre en mis profundidades, en mi inconsciente?
¿El único lugar que me pertenece?

Sé que uno se enamora de manera involuntaria,
uno recuerda la primera vez que ocurrió,
es insustituible, imborrable, irrepetible, sólo pasa una vez,
pero,
¿acaso no me puedo desenamorar de la misma manera?
¿Cuántas veces tengo que decir que será la última vez?
¿Existe la última vez?
Para mí eres infinitas veces últimas veces,
porque me abre la posibilidad de recordarte para siempre.

Lo afirmo con dolor y desesperación
porque es un camino que será imposible de sostener,
como llorar sin que brote alguna lágrima.
Lo peor de todo es que es una batalla
donde lucho solo, conmigo mismo,
una guerra que se me va de las manos,
un partido que pierdo de antemano
porque tu presencia no es necesaria,
tu ausencia es más fuerte.

Eyan